Beber agua. Un acto tan cotidiano, como lo realizamos?
 
     
  El niño, deseoso por conocer, pone en funcionamiento todas sus capacidades. El adulto le acompaña. Con su mano, con la mirada, establecen un diálogo niño-adulto-agua-vaso-mano-boca. Es un juego. Un juego que pide minutos de atención y un sencillo vaso adecuado a las manos de los niños con el agua justa y necesaria para hacer los primeros intentos.  
     
 

El vaso de vidrio es una opción intencionada. El vidrio ayuda a crear un ambiente que nos hace fijar la atención en lo que hacemos. Un acto rutinario lo convertimos en un acto rodeado de solemnidad.

Para poderlo hacer con agilidad es necesario, en primer lugar, tomarse tiempo. Tiempo para poderlo hacer él solo, para encontrar y equilibrar el movimiento justo para hacer llegar el agua a la boca y encontrar la medida adecuada para no ahogarse. Se necesita tiempo para aprender a que no caiga el agua en la ropa...

 
 
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